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martes, 19 de agosto de 2025

Cómo el buen vino: Bodega Rock

Bodega Rock
Hornillos de Eresma, Valladolid. 15/08/2025
Elisa C. Martin - Sphinx - Avalanch - Zenobia.

En una jornada en la que los termómetros marcaban la temperatura récord de 39º, no fue impedimento para que en la pequeña localidad de Hornillos de Eresma se celebrase un año más lo que se ha denominado como el Bodega Rock, una iniciativa de la asociación 'Hornillos Eresmas' para toda la comunidad metalera. Sin distinción de procedencia lo que vivimos allí los componentes de esta delegación gallega fue algo que difícilmente se puede explicar con palabras, pero lo intentaremos.



Sólo criticaremos una cosa negativamente pero de forma constructiva, y no es otra cosa que las dimensiones del foso para fotógrafos, demasiado estrecho para albergar a todos los medios que allí nos dimos cita, así como el tipo de valla empleada, demasiado inestable para el caso, poco improbable pero posible, de evitar una avalancha, aunque sea pequeña, y que se produzca un mal mayor. Esperemos que sea tenido en cuenta para ediciones posteriores.
Una vez dicho esto, sólo podemos deshacernos en elogios para la esta asociación por su empeño en sacar adelante esta edición con cuatro pesos pesados del heavy metal nacional, y aún por encima reunir a un buen número de seguidores procedentes de toda la geografía ibérica. Hoy en día no es fácil hacerlo y que salga rentable, es gratuito y no creo que reunir a estas cuatro bandas en un mismo espacio sea sencillo tanto física como económicamente. Además del inconveniente de la temperatura, que este año ha batido récords, pero está claro que eso no es impedimento para acudir a esta cita, y sobre todo ver a nuevas generaciones de roqueros disfrutar del evento tanto como los más veteranos, cantar las canciones y bailar al son del heavy metal.
Gracias a la organización por todo, volvimos a Hornillos de Esresma para vivir una noche para el recuerdo. El músculo del heavy metal sigue vivo, tan bueno y olvidado a la vez como siempre. Una noche mágica, con un cartel que apostaba claramente por el heavy metal nacional, con Elisa C. Martin, a la que apreciamos mucho en este medio, Sphinx, Avalanch y Zenobia. Enorme trabajo y mérito, el tremendo trabajo que todo esto supone y que y año tras años regalan un festival referente dentro de la escena nacional.
Gracias a las cuatro bandas que dieron una lección sobre el escenario, todas y cada una de ellas nos hicieron disfrutar de una noche de auténtico metal que no olvidaremos. Desde aquí nuestra felicitación a todas las personas que hacen posible el Bodega Rock año tras año, lo bien que nos sentimos allí y los fantásticos recuerdos que ya tenemos de cada festival, esperamos que sea por mucho tiempo y que nosotros lo podamos disfrutar.

Cuando todavía el calor apretaba de lo lindo se subió al escenario Elisa C. Martín y su banda con un Carles Salse en modo guitar hero, y un repertorio brutal, no exento de algunos problemas de sonido y teniendo que renunciar a las intros, Elisa no se amilanó y sacó adelante un repertorio brutal, enérgico y lleno de fuerza y sentimiento, es una intérprete como la copa de un pino, llena de profesionalidad ante las dificultades y muy apreciada por nosotros. Un sobresaliente en pundonor y ejecución, pero un notable en general. Esa misma noche tenía que tocar un segundo bolo a hora y media de Hornillos, lo que hace que esa noche para ella fuera épica, no dejo de firmar, hacerse fotografías ni atender a los medios en la medida que pudo estirar ese poco tiempo que tuvo. un diez para ella.

Repertorio: No fear / Dear daddy / Chosen one / The end / Take off / Hope / Carry on / The winner / No more.

He de reconocer que poco o nada tenía en referencia a Sphinx, pero desde el primer acorde tornaron en tórrida la noche castellana que hacía rato que empezaba a dar tregua, no así sobre el escenario. Los cinco andaluces se dejaron la piel y encontraron en mí, al menos, un nuevo seguidor, sin temor a equivocarme, esperamos que tanto nosotros como Metal Nostrum se crucen de nuevo con ellos en el camino hacia la tierra prometida del metal. Una autentica locura metalera sobre el escenario del Bodega rock que nos dio el suficiente empuje como para continuar a pesar de nuestro cansancio, producido por el calor, hay que decirlo, lo que no era sencillo precisamente. Un sobresaliente para los andaluces.

Repertorio: Nada es imposible / Destino / Recluso 943 /1936 / Sueños perdidos / Vida virtual / Momentos de lucidez / Destino sin fe / Mar de dioses / La muerte sobre un papel / Ángel sin piedad.

Con Avalanch, o más concretamente con Alberto Rionda, tenía una deuda pendiente, también con Manuel Ramil, pues es el único superviviente junto con el miembro fundador de aquella infausta noche en septiembre de 2018 cuando se negaron a subirse al escenario de un conocido festival en Ferrolterra. Reconozco que aquella noche perdí totalmente el interés en una banda que se había comportado con prepotencia y poca profesionalidad, pero el viernes pasado dejaron atrás esos prejuicios que hacia ellos, o más bien hacia él tenia. Dejando aparte esa pose estática tipo Blackmore que se gasta, sobrio y elegante, dio una lección de verdadero héroe de la guitarra bien secundado por Manuel Ramil a los teclados y Nando Campos al bajo. La conexión con el público desde el primer tema fue total, y la complicidad con José Pardial primordial para un gran show. Pero todo se vino abajo con la elegancia que destila sobre el escenario, cuando Ramón Lage fue presentado por este. una lección de saber estar y transmitir, con el permiso de Pardial, que también nos parece un enorme frontman, y que llevó al delirio a todos los presentes. Hay que destacar que hubo momentos que tanto la guitarra de Rionda como la voz de Lage, se perdieron entre el resto de la banda, pero ello no es óbice para que el sobresaliente se lo merezcan sin lugar a dudas.

Repertorio: Intro / Horizonte eterno / El dilema de los dioses / Lilith / Xana / La flor en el hielo / Lucero / Niño / Mil motivos / Aún respiro / Bábara / Alborada / Otra vida / Baal / Pies de barro / Alas de cristal / Lágrimas negras / Torquemada.

Para postre entraron en escena Zenobia, con un repertorio lleno de clásicos de la banda en la que destacaríamos la interpretación de 'El sueño de un loco' y 'Lo llevo en la sangre' con todos los niños 'bodegueros' sobre el escenario en un fin de fiesta que fue precisamente eso, una gran fiesta metalera. Aunque nos pareció que su disco 'VI' había sido un giro hacia sonidos más suaves y comerciales, lo del sábado fue un despliegue de todo su potencial sin paliativos, como debe ser. Encontramos a Jorge Berceo en muy buena forma, pleno de energía, que en definitiva es el alma de la banda, sin desmerecer ni mucho menos al resto, por supuesto. Teníamos grandes ganas de volver a ver a la banda desde su último paso por la sala Máster de Vigo, fecha desde la que ha ya ha llovido en abundancia, metafórica y literalmente hablando. El público se conocía al dedillo todo el repertorio, hasta los más pequeños, cosa que nos satisface un montón. Para terminar no parece interesante esa propuesta de lanzar cuatro EPs en un futuro cercano. Un sobresaliente para ellos sin lugar a dudas.

Repertorio: Intro / La tormenta / Alma de fuego / Corazón de hielo / La danza del diablo / El camino de los héroes / El sueño de un loco / Mi alma es tempestad / Ícaro / Una de piratas / Jamás / Lo llevo en la sangre.

Nos encantó viajar hasta Hornillos de Eresma, cita habitual y punto de obligada cita en el mapa para nosotros durante el mes de Agosto. Sentimos verdadera envidia de eventos veraniegos como este más cerca de nuestra demarcación. El viernes nos regalaron una noche sensacional de la que daremos buena cuenta, aparte de este, en forma de fotografías y vídeos, estad atentos.

Texto: Alberto Ladero Lorente (Gritos de la Malladoura) y Óscar R. Martín (Metal Nostrum)
Fotografía: Alberto Ladero Lorente.

SEGUIREMOS GRITANDO: ¡QUÉ NO PARE LA MÚSICA! ¡QUÉ NO PARE LA CULTURA! ¡QUÉ NO PARE EL BODEGA ROCK!