La emoción a flor de piel
La Dolce Vita paso por A Coruña
Ese sentimiento de conexión con la ciudad estuvo presente toda la noche, incluso incluyendo ‘Riazor’ en el repertorio para ganarse a un público entregado desde que las luces se apagaron y dejaron paso a un espectáculo de dos horas y cuarto en la que el dúo dejo constancia el porqué de ese lleno hasta la bandera del Coliseum de A Coruña.
Galicia es especial para Amaral y eso se sintió, y más aún
desde que Eva Amaral se refugió en el rural gallego allá por la Ribeira Sacra. La
atmósfera que envolvía el recinto se convirtió en magia en una noche de
emociones desbordadas e incontenidas, no
se avergüenza de ello en ningún momento hasta declarar sin más rubor que el
producido por el esfuerzo físico aquello de: «Esto es lo más parecido a tocar
en Zaragoza» o ese «Para nosotros es muy
importante este concierto. Sois amigos y familia».
En definitiva, una noche muy emotiva, llena de energía y
sobre todo, buenas canciones, como debe ser en un buen concierto, que nos saque
de nuestras grises y anodinas vidas durante algo más de dos horas que remató
Eva Amaral con una declaración de intenciones: «Moitas grazas Coruña. Viva la
dolce vita».
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