viernes, 13 de febrero de 2026
Invernia Fest. Una nueva propuesta
Invernia Fest
EPICA pasa a formar parte del cartel del Z!Live
EPICA SE CONFIRMA COMO NUEVO HEADLINER DEL Z! LIVE 2026
La banda neerlandesa liderada por Simone Simons encabezará la jornada del sábado 14 de junio con un show especial.
El Z! Live Rock Fest 2026 suma un nombre de auténtico peso a su cartel: EPICA se incorpora como cabeza de cartel del sábado para tomar el escenario principal con un show especial extendido. La banda neerlandesa llegará dispuesta a desplegar toda su potencia, su épica orquestal y la intensidad que ha convertido sus conciertos en una experiencia arrolladora en los grandes festivales europeos. Una oportunidad única para vivir a Epica en todo su esplendor, tanto para los seguidores del metal sinfónico como para quienes no quieran perderse uno de los grandes momentos del festival.
Con más de dos décadas de trayectoria, Epica es hoy una de las bandas más influyentes y respetadas del metal sinfónico a nivel mundial. Su combinación de potencia, épica orquestal y la voz inconfundible de Simone Simons los ha llevado a lo más alto del circuito internacional.La jornada del sábado combinará el espectáculo de Epica con la contundencia y el compromiso de Soziedad Alkoholika o la sofisticación del metal progresivo de Tesseract, conformando uno de los días más potentes y dinámicos del festival.
EPICA, EN PLENA MADUREZ CREATIVA
Desde su debut en 2003, Epica ha mantenido una evolución constante, creciendo tanto artísticamente como en popularidad hasta consolidarse como una de las referencias indiscutibles del metal sinfónico internacional. Discos clave como The Divine Conspiracy, Design Your Universe, The Quantum Enigma u Omega marcaron diferentes etapas de ese recorrido, ampliando su alcance y reforzando una identidad propia reconocible en todo el mundo.
En la actualidad, la banda atraviesa una etapa especialmente sólida, impulsada por el lanzamiento de Aspiral (2025), un álbum basado en la cohesión de la banda y un enfoque más directo y emocional, que no renuncia a la complejidad y la épica que definen el sonido de la banda. Esta combinación de experiencia, ambición artística y plena actividad sitúa a Epica en uno de los momentos más interesantes y completos de su trayectoria.
EL Z! LIVE 2026 CONSOLIDA SU PROPUESTA
Con la incorporación de Epica como headliner el Z! Live Rock Fest 2026 presenta una potente línea principal en sus tres jornadas: el jueves estará encabezado por Opeth, Emperor y Bury Tomorrow; el viernes contará con Saxon y H.E.A.T., a falta aún de una banda por anunciar en la parte alta; y el sábado culminará con Epica, junto a Soziedad Alkoholika y Tesseract. La parte central del line-up no pierde fuerza con bandas como Brothers of Metal, Delalma, Coroner, Krisiun, Crematory entre otros, completando tres días de festival en los que el público podrá disfrutar de grandes producciones internacionales, propuestas actuales y nombres históricos, una experiencia cuidada y sin solapamientos ya característica del Z! Live.
Todo esto en una ciudad completamente volcada con el heavy metal gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Zamora y la Diputación Provincial de Zamora, cuyo apoyo institucional resulta fundamental para que el Z! Live siga creciendo y consolidándose como una cita imprescindible dentro del calendario musical nacional.
ENTRADAS YA A LA VENTA — ÚLTIMOS DÍAS AL PRECIO ACTUAL
Los abonos y entradas de día para el Z! Live Rock Fest 2026 ya están disponibles a través de la web oficial del festival.
Abono 3 días: 130 € + gastos
Entrada de día: 90 € + gastos
Últimos días para conseguir los abonos al precio actual.
El 60% del aforo ya está vendido, manteniendo el formato limitado a 10.000 asistentes que garantiza una experiencia cómoda, sin solapamientos y con todos los servicios dimensionados para el público del festival.
La venta oficial se realiza exclusivamente en:
En 2026, Zamora volverá a abrir las puertas del Templo del Metal para vivir tres jornadas épicas.
jueves, 12 de febrero de 2026
Ética y lógica
Texto de Tony Torres, Guitarra de Malditos Pendejos y la Five Strings Band
Hoy voy a abrir un melón. Y no pienso hacerlo con cuidado. Voy a darle un machetazo y que salpique donde tenga que salpicar.
Hace poco volví a caer en la conversación eterna sobre el mundo de la música en directo: salas, público, bandas tributo, bandas de temas propios, cachés, consumiciones… el debate de siempre que todo músico ha tenido alguna vez en un camerino, en una furgoneta o en la barra de un bar después de tocar.
Pero esta vez quiero apartarme del punto de vista del público. No porque no sea importante, sino porque el público paga su entrada y tiene todo el derecho a disfrutar sin preocuparse de lo que ocurre detrás del escenario. Hoy quiero hablar del negocio. De lo que sostiene —o tambalea— la música en directo.
Las salas de conciertos son necesarias. Sin ellas, la música en vivo sería prácticamente inviable. Son espacios que requieren inversión, mantenimiento, personal, equipos técnicos, licencias, alquileres y un largo etcétera. Son empresas, y como cualquier empresa, necesitan ser rentables. Nadie monta un negocio para perder dinero.
Hasta ahí, todo lógico.
El problema empieza cuando miramos al otro lado del escenario.
Una banda no aparece por arte de magia. Detrás hay meses —a veces años— de ensayo, composición, inversión en instrumentos, grabaciones, diseño, promoción, desplazamientos, gasolina, alojamientos, comidas y horas robadas al descanso, al trabajo estable o incluso a la familia.
Y aun así, muchas bandas pagan por tocar, que son la mayoría. Este es el punto donde la lógica empieza a chirriar.
Cuando una banda llama a una sala, muchas veces recibe la misma respuesta: agenda completa durante meses. Sobre el papel parece una señal de buena salud cultural. Movimiento, actividad, música en directo… todo parece funcionar. Pero la realidad es más compleja.
Las salas se quejan de que el público consume poco.
Las bandas se quejan de que el público, muchas veces, ni siquiera aparece.
El resultado es un sistema donde ambos dependen el uno del otro, pero no siempre comparten el riesgo.
Existe un chiste recurrente entre músicos que, de tan repetido, ha dejado de ser gracioso: llegar a un concierto con miles de euros en equipo propio para terminar cobrando una cantidad simbólica… si es que se cobra algo.
Y aun así, los músicos siguen aceptándolo. No por falta de inteligencia. No por falta de orgullo, sino por algo mucho más peligroso: la pasión.
La música tiene esa capacidad de hacerte aceptar condiciones que jamás aceptarías en otro trabajo. Te convence de que el sacrificio forma parte del camino. Te hace pensar que perder dinero es, de algún modo, invertir en sueños.
Pero hay una pregunta incómoda que flota en el aire y que pocas veces se formula en voz alta:
¿Por qué el espacio físico tiene un precio… y el talento muchas veces no?
Las salas alquilan su infraestructura. Es comprensible.
Las bandas ofrecen su arte, su tiempo y su inversión, y con frecuencia deben pagar por hacerlo y sin cobrar nunca su esfuerzo. Ambas partes intentan mantener vivo su negocio. Ambas necesitan público. Ambas asumen riesgos. Pero el equilibrio entre esos riesgos rara vez es equitativo.
Es cierto que existen eventos seguros, propuesta artísticas diseñadas para llenar locales con repertorios conocidos y fórmulas probadas. Son modelos legítimos, rentables y perfectamente respetables. Pero la música original juega en otra liga: la de la incertidumbre, la apuesta artística y la construcción lenta de un público.
Y es precisamente esa música la que más suele sostener el peso económico del sistema o la que más reconocimiento moral recibe, pero solo eso, moral.
Bandas que financian sus discos, ensayan durante meses, recorren cientos de kilómetros para tocar ante veinte, cincuenta o cien personas, sacrifican su estabilidad personal para defender un proyecto en el que creen. Bandas que, en demasiadas ocasiones, pagan por trabajar.
Llegados a este punto, la pregunta deja de ser económica y se vuelve ética. Si tanto salas como artistas luchan por sobrevivir dentro del mismo ecosistema cultural, ¿por qué uno de ellos debe asumir sistemáticamente el mayor coste?
Tal vez la respuesta esté en la saturación del circuito o en la falta de organización colectiva, o en la romantización del sacrificio artístico, o puede que en una mezcla incómoda de todo ello. Lo único evidente es que el equilibrio actual es frágil, porque sin artistas, las salas dejan de ser salas, se convierten en bares con música de fondo. Y sin salas, muchas bandas pierden su escaparate natural.La música en directo no debería ser una batalla entre quienes ponen el escenario y quienes lo llenan de contenido. Debería ser una alianza donde ambos entiendan que dependen exactamente en la misma medida el uno del otro y si paga uno pues que pague el otro, es lo mas lógico.
Quizá el día que músicos y salas dejen de verse como proveedores y clientes, y empiecen a verse como socios culturales, el negocio será más sostenible, la escena más fuerte y la música… más viva.
Hasta entonces, seguiré dándole machetazos al melón, esperando que, entre salpicadura y salpicadura, alguien empiece a preguntarse si el reparto del fruto es realmente justo.
miércoles, 11 de febrero de 2026
Mayhem: Liturgy of death - Reseña Metal Nostrum
Mayhem : Liturgy of Death
Century Media (2026)
Reseña por Óscar R. Martín (Metal Nostrum)
Esta banda Noruega fundada en Oslo por el lejano 1984,
maestros del Black Metal tiene una auténtica historia detrás, que no voy a
mencionar, quien quiera que la busque, cuestión muy fácil hoy en día en redes.
Me ceñiré en mis apreciaciones a este álbum de 2026 que hace honor a su nombre,
es toda una liturgia de caos, destrucción y muerte; llena de baterías
machaconas, timbres ,riffs propios del estilo, que nos adentra en un mundo gris
pero a la vez que atrapa por dentro y no puedes escapar. Sin ser amante de
estos estilos extremos del Metal, en este caso he de decir que los temas se han
ido desgranando uno tras otro ante mí con total admiración. Esto no significa
que me vaya a convertir en black metalero, significa que estos tipos son muy
buenos en su estilo, si señor el Álbum es de nota muy alta. ¿Lo pondré otra vez
mañana? Posiblemente no, pero si queda en mi recámara para cuando el cuerpo me
pida una buena dosis de leña extrema, son muy buenos, al menos a mí me lo
parecen
8 temas más que contundentes recoge el disco. Suficientes,
la idea que quieren conseguir está más que clara, si tienes ganas de más cuando
finalice el octavo tema lo pones otra vez, no te aburrirá, es otra de mis
conclusiones de este buen disco
Empieza el Álbum com ‘Ephemeral Eternity’ , lo más parecido a un desfile fúnebre que a lo largo de casi siete minutos es una adelanto de lo que nos espera. Batería de precisión milimétrica y exhaustiva a la vez que siembra el caos y la desesperación con la voz de Attila que parece que está recitando la letra en la oreja.
‘Despair’ ya nos mete de lleno en la inmensidad del vacío interior,
la fugacidad de las cosas, los ritmos son caóticos, un devenir que es la tónica
de todo el disco.
‘Weep por Nothing’ es el tema estrella, elegido como single.
Siete minutos infernales de una fuerza brutal, con cambios de ritmo y una
intensidad que crean la atmósfera perfecta, un tema brillante
‘Aeon´s End’ es pura fuerza escupida desde el corazón más
extremo, Es uno de los temas más directos y contundentes del disco.
‘Funeral of Existance’, y ‘Realm of Endless’ están llenos de
riffs afilados, batería atronadora y la voz tan personal de Attila crea esa
atmósfera funeraria que rebosa en cada tema del disco, son dos temas que te
cautivan y a estas alturas de la escucha ya estas abducido por la aplastante
apuesta del grupo.
‘Propitius Death’, séptimo tema que ofrece momentos de
respiro ante la avalancha, es un tema con interesantes cambios de ritmo,
especialmente recio en cuanto a la contundencia de la batería, pero que deja en
bandeja el final de este infernal viaje al que nos lleva Mayhem
Con ‘The Sentence of Absolution’ se cierra el círculo de un
viaje hacia la aceptación de la muerte como única certeza y a su vez una
liberación. Es la danza final que culmina un álbum completísimo, y que a la vez te deja exhausto. Quizá sea su mayor
virtud, que han conseguido meternos dentro de su pesadilla, con su sello de
identidad propio cuarenta años después
Os recomiendo pasar por este viaje como lo he hecho yo y empaparse de la escucha de un álbum que resulta atronador en sonido e intensidad. Volveré a mis estilos habituales, pero con el gran sabor de boca que me ha dejado este ‘Liturgy of Death’ de los nórdicos Mayhem.
martes, 10 de febrero de 2026
UNA NOCHE ÈPICA DE METAL EN LISBOA
EPICA + AMARANTHE + CHARLOTTE WESSELS Coliseu dos Recreos, Lisboa.01/02/2026
Texto y fotografías: Eduardo Iglesias Costas (Metal Nostrum)
La noche lisboeta auguraba una buena dosis de Heavy Metal y el 'Coliseu dos Recreos' resultó ser una ubicación magnífica para el desarrollo de una velada inolvidable. Con un ambiente cargado de expectación, el recinto acogió a tres de las bandas más destacadas del panorama metalero europeo: Charlotte Wessels, Amaranthe y Epica.
Charlotte Wessels: Apuesta por el metal gótico melódico
Amaranthe: La explosión industrial y melódica
La banda demostró su capacidad para fusionar el metal
industrial con elementos melódicos y sinfónicos, creando un sonido único que
cautivó al público desde el primer momento. La actuación resultó realmente
potente, aunque cabe destacar el uso excesivo de pistas pregrabadas como apoyo
de sus temas de corte más industrial.
Epica: El colofón épico
La única pega supuso la corta duración
de su set (alrededor de 70 minutos), por lo que, al tratarse de una gira de
promoción de su último trabajo, dejaron poco espacio para que la audiencia
gozara de sus clásicos, apenas "The las crusade" y "Beyond the
Matrix" tuvieron cabida.





