CONOCIENDO A VHÄLDEMAR

Hoy tenemos el inmenso honor de recibir a dos leyendas del heavy
metal español: Pedro J. Monge y Carlos Escudero, almas máter de Vhäldemar, la
veterana banda de Barakaldo, que lleva más de 25 años defendiendo su metal
épico y poderoso. Bienvenidos
Vamos a hablar un poco de orígenes de Vhäldemar. La banda nace a
finales de los ochenta en Barakaldo. ¿Cómo se conocieron dos jóvenes vizcaínos
para formar lo que acabaría siendo una de las bandas más sólidas e importantes
del metal nacional?
Pedro: Esta historia
la hemos contado muchas veces. Nos conocimos en Barakaldo, típicos locales de
ensayo. Yo era un crío, tendría trece, catorce años. Empiezas a tocar en los
locales de tu barrio y Carlos tenía otro grupo en el piso de arriba. Él tenía
una banda que el fin de semana tocaba mogollón de veces. Nosotros íbamos a
verles. Carlos tocaba la guitarra, que no cantaba, hacía algún coro. Estaba
recogiendo los trastos y metió un grito, que digo, la madre que me parió. ¿Pero
qué es eso que acabo de ver? Yo ya tenía mis temas heavies, yo tocaba como más
rock blues; el típico grito así a lo Eric Adams, pues así fui donde él, y le
dije, ¡eh, tú!, vas a ser el cantante de mi banda. Y él, ¿pero qué dices? Vente
a mi local, que toco debajo de ti. Abajo le enseñé los riffs y el rollo, y nos
volvimos locos. Luego fuimos madurando
toda la idea hasta que grabamos una demo de cuatro temas. Pero luego se ve que
la repetimos, no salió a la luz. Ya al final, cuando ya conocimos a Carlos Kreator,
que fue nuestro primer productor, ahí ya dimos forma a cuatro o cinco temas. Hasta
que fichamos con la primera discográfica y sacamos el primer disco. Eso fue por
el 98, 97, más o menos.
¿Te costó, Carlos, dejar la guitarra para centrarte así más en la
voz?
Carlos: Primero entré
como cantante solista, que yo no había cantado nunca solo. Yo era guitarrista y
ya estaba Pedro y había otro guitarrista. En cuanto se fue, dije: Ya toco yo, pero
nuestro rollo era de heavy, rápido, muy speed metal, Pedro ayudándome a la
guitarra. Así hicimos dos discos y dos giras. Luego sí que me costó, nos dimos
cuenta que hacia dónde íbamos llevando el tema, yo era incapaz de tocar y
cantar a la vez.
Pedro: Empiezas a
hacer canciones con ritmos muy altos, pues puedes ir cantando, pero como metas
riffs ya muy locos, mucha escala, mucha movida, claro, Carlos al principio sí
que se vio indefenso sin su guitarra. Pero no hay más que verle ahora en los
directos.
Carlos: Yo le dije
que, tío, buscamos un cantante, y yo sigo tocando, que lo que me molaba es
tocar la guitarra, que no tienen problemas para ligar. Y no, para eso
buscaremos quien sea o lo que sea, pero cantante no hay. Y ya pues me jodieron
[risas].
Carlos, ¿sigues echando de menos tocar la guitarra?
Carlos: La verdad es
que son tantos años. Sí que un poco al principio lo eché de menos bastante,
luego ya, poco a poco, me dije, pues nada, ahora soy el cantante, paso de todo,
no tengo que descargar nada, ni llevar amplificador, ni hacer nada [risas].
Pedro: En los
directos a veces me aparece así con la púa en los dientes, me hace con la pua,
y digo, mira, si se me olvida alguna canción, me coge la guitarra y él acaba la
canción. Es parte del show. Pero hay veces que se me olvida, me viene con la
pua. Y vaya, que no lo disfruta el tío ni nada [risas].
¿Tenéis recuerdo de la primera vez que os subiste a un escenario?
Carlos: Sí, he recordado
dos. Sí, la primera vez es que no éramos ni Vhäldemar, éramos Pedro y yo con
otros miembros, nos llamábamos Los Alegres Pillastres y tocamos en un garito en
Barakaldo, que sacamos la maza y todo, debe haber hasta alguna grabación, ya
había temas de Vhäldemar de los primeros del primer disco, sin pulir. Íbamos
como locos. Luego ya el oficial fue aquí al lado de mi casa, en una casa ocupa
que había aquí, daban conciertos, y ahí sí que ya éramos los Vhäldemar, ese
sería el primero oficial, digamos.
El
siguiente iba a ser en Toro, en un festival de puta madre, pero se suspendió
por la lluvia, y el siguiente fue el debut en Madrid. En una sala súper grande
con Dark Moor, ya con el primer disco editado.
Pedro: Directamente
de esa prueba que hicimos en una especie de casa okupa, fuimos directo a la
sala esa, petada, reventada, la gente flipando. Fue un estreno que dices, madre
mía. La verdad que eran buenos tiempos.
Y de Pillastres a Vhäldemar, ¿cómo se produce el cambio de nombre?
Carlos: Los Alegres Pillastres,
digamos que era el grupo que me habían fichado, los cuatro tipejos estos, y luego,
cuando entré me fui haciendo un poco más fuerte, por lo que te digo, el
guitarra se fue, me puse a tocar yo. El bajista, era el hombre lo que era, y ya
fichamos al bajista mítico que tocaba en mi grupo, que también era heavy y acabó
siendo el bajista de los cuatro primeros discos. El batería que era Abel que es
un colega nuestro, andaba por ahí dando muchas vueltas, trabajando. Y ya que
Pedro y yo, ya teníamos al bajista, ya los tres más serios. Medio dijimos:
pasamos de todo, echamos a todos, nos fuimos a mi local en vez del suyo, y ya
nos buscamos un batería, que fue el Edu Martínez, el de nuestro primer disco.
Probamos también a muchos baterías de la zona, ¡pero venía cada uno!
Pedro: Uno hasta se
dejó la batería en el local y jamás volvió. Así como lo oyes. ¿Qué hicimos con
la batería? A la basura, no me acuerdo.
Carlos: Incluso antes
de encontrar batería, ya nos pusimos el nombre: Pedrito, el bajista y yo. Ya
hacíamos las canciones, tocamos sentados en el sofá, todos con el pie en el
suelo, sin batería. Y antes de fichar al batería, ya éramos Vhäldemar, ya teníamos
nuestras canciones. Y el que venga, que toque esto. Y bueno, luego ya vino Edu
y fue la formación original. Incluso mandamos la canción, una demo, que
grabamos donde Creator, a una revista de estas en España.
Pedro: Sí, a la Guitar
Player. O a Guitarra Total, no me acuerdo, y salimos ganadores.
Carlos: Un concurso
de guitarristas. Mandaban una canción, y era un tema instrumental nuestro, que
yo ni cantaba. Y ganó la canción del mes, nos pusieron en el CD, nos pidieron
una foto, y como la habíamos grabado sin batería, pusimos a Carlos Creator, que
era el productor nuestro.
Pedro: Se puso los
pelos para adelante y apareció como batería. Y con eso ya empezó todo, con esa
demo, hasta que conseguimos diez, once temas, y ya nos metimos a grabar, que
ahí ya fue de la mano de una discográfica. Vino al local, que es nuestro
manager actual, vino al local, nos vio, y vamos a grabar. Esas cosas que ahora
pasan. Pero en esos días, que te vengan ahí en la peña a ver tal local, a ver
cómo te toca. Te ponían la pasta, te hacían todo, estuvo muy bien. Y de repente sales a tocar en una sala con mil
tíos. Estuvo muy guapo.
Carlos: La verdad es
que fue la demo, o sea, que hemos dicho, que grabamos como piratas. De esto que
le dabas a Pedrito, al otro, a Micho, al otro, toma, graba media, y les
poníamos un sello y una fotocopia, y pum, Vhäldemar, cuatro temas, y la verdad es
que ganamos más dinero que nunca [risas].
Y la familia, en cuanto a apoyo, ¿notasteis el apoyo de la
familia? Aquellos chicos aventureros que empezaban.
Pedro: Sí, joder. La
verdad que toda mi familia siempre me ha apoyado. Han estado muy orgullosos
siempre. Cada vez que sacaba un disco, ya estaba mi padre pinchándolo,
flipándolo. Siempre que venía alguien, mira, ‘mi hijo ha grabado un disco’.
Luego siempre por detrás, ‘tienes que estudiar, ¿eh?’. Pero la guitarra es la
guitarra, ¿sabes? Si hay que tocar la guitarra, se toca la guitarra.
Carlos: A mí no, hasta
ahora que algún día viene y le dice a alguno que me conoce, o ve los discos, o
ve que tocamos por ahí, y ve mucha gente, pues ya dice: ‘Joder, hijo, parece
que ya eres alguien’[risas], pero hasta entonces, tú trabajas y luego deja esa
mierda.
En
esos años es complicado que te apoyen, con esas ideas de dejarse el pelo largo,
quiero ser músico.
Carlos: Sí, la verdad
que como siempre hemos compartido, pues eso al principio con los estudios,
bueno, paseando la carpeta y luego trabajando, pues que te digan misa, pues lo
que hay, mi madre me llegó a ofrecer hasta cien mil pesetas por cortarme el
pelo.
¡No jodas!
Carlos: Le decía mi
padre: ¡hostia, se lo corto yo! Y Hasta hoy [risas].
Lleváis más de 25 años como núcleo creativo de la banda, ¿cuál es
el secreto para mantener este dúo tan estable durante tanto tiempo?
Carlos: No cabe duda que es la amistad. Desde el principio, tuvimos suerte, esto lo comento yo con Aitor Ruiz, un técnico que tiene Pedro en el estudio, que es un vecino mío y amigo nuestro, y ya le tuve como batería mítico de Los Pillastres, y lo comentamos mucho, que todos los que nos juntamos, en esa época en los locales, y que andamos en bandas para aquí y para allá, pues luego nos fuimos conociendo. Y los que éramos más o menos buena gente y se te daba un poco bien para tener una banda, pues nos fuimos juntando a gusto. De aquí salieron buenas bandas y buenos músicos a cuenta de eso, pero sobre todo por la amistad. Igual podías ir a Bilbao, a no sé dónde, y buscarte un guitarrista mejor, un bajista mejor, pero igual eran unos desgraciados, un chulo y preferías tocar con tu amigo, que ya tocaba bien, y no siempre te hace falta un virtuoso, te hace falta un tío que toque bien y que encima te comprenda, le guste el rollo y la amistad. Porque tantos años, fíjate, para aguantar a este desgraciado [risas].
Pedro: La verdad que
en esos tiempos, hemos creado Carlos y yo, es que ya somos como hermanos.
Quiero decir que no hemos discutido en la puta vida, siempre coincidimos en lo
mismo. Podemos tener diferencias, pero nunca ha habido ni un mal rollo, jamás.
La verdad que con otra gente, igual algún día… Pero con él siempre ha ido
rodado. Le gusta lo mismo que a mí. En gustos musicales somos iguales. Hemos
coincidido tanto en lo mismo, si es que hemos crecido a la vez.
¿Y no habéis tenido vuestra Yoko Ono?
Pedro: No, yo creo
que nadie nos ha interferido en nada.
Carlos: Durante todos
estos años, hemos tenido familia, hijos, diferentes trabajos. Grabando un
disco, me acuerdo que venía yo de empalmada de trabajar, me iba a trabajar de empalmada,
salíamos del estudio a las seis de la mañana, no me daba tiempo ni a coger la
bolsa. Luego con los críos hemos estado grabando discos a las tres de la
mañana. Allí que me llamaba este tío a la una de la mañana, que trabajaba para
Carlos Creator en sus estudios, y me llamaba, ‘tio, que se ha ido el grupo que
estaba grabando, si quieres, grabamos nosotros’. Y yo en la cama.
Pedro: La gente no
sabe lo que hay que sufrir para llevar una banda. Despues de tantos años
seguidos no es una banda que te dé para vivir de ello. Ya ves que de nuestra
época, pocas bandas quedan; que aguanten sin ser un top, ni que cobren cuarenta
mil pavos por concierto. Bandas así es muy complicado, hay que sacar fuerza y
disfrutarla a tope, porque si no ya te digo yo que abandonan, como todas las
bandas que han ido abandonando.
Carlos: Hemos tenido
la suerte a lo largo de los años de todos los músicos que han colaborado con
nosotros en la banda, el bajista y Edu que empezaron, a todos los que hemos ido
cambiando, pues la verdad que buena gente, han aguantado lo que han aguantado,
por lo que decimos, porque para que nos aguanten ellos [risas].
Pedro: La verdad que
la banda actual que tenemos, que ya llevamos, no sé cuántos años, ya somos una
banda, ya somos Vhäldemar, ya no me veo solo Carlos y yo. Ya tenemos nuestro
batería, que es Jandro, nuestro súper bajista Raúl y el súper teclista que
tenemos que es John Cole, que lleva más años todavía. No veo que nadie se vaya
a ir. Creo que somos un grupo súper compenetrado.
¿Es este el mejor momento del grupo en su historia?
Pedro: Sí, por
supuesto. Ni lo dudo. Es la formación fuerte. El último disco para mí es el
mejor. Y este que vendrá, pues esperemos que lo sea. Yo creo que es mi mejor
momento. Es cuando más estoy disfrutando de nuestras nuevas canciones. Voy en
el coche, me pongo el último disco, lo flipo. Llego al escenario y estoy súper
orgulloso. Y digo, madre mía, cómo toca el teclista, pero es este bajista, ¡cómo
canta, qué coros! Yo por lo menos es cuando más flipo. Veo vídeos de conciertos
y realmente estoy orgulloso de mi banda. Tanto de las canciones como de los
directos. No tengo ni una pega.
Hablando de eso, en mayo del 2024, publicasteis el séptimo álbum,
‘Sanctuary of Death’, que celebraba el vigésimo quinto aniversario del grupo. ¿Cómo
fue la creación de este disco tan significativo? ¿Fue complicado?
Pedro: Sí que es
verdad que antes de que los temas se formaran y la idea rodara bien, sí que
hubo una época que no salía nada. No salía, porque venía de ‘Straight to Hell’,
que fue un disco para mí, que fue un cambio bastante significativo en el
ambiente de estos temas, como un buen cambio de producción, de canciones y
todo. Y sí que me costó empezar, pero la verdad que fue un disco súper fluido.
En cuanto salió la primera canción, creo que en una semana, no digo la
grabación, pero la composición de los temas fue súper rodado, muy fluido, muy
improvisado. Luego la producción ya fue más costoso. Otra vez volví a repetir
el grabar con Carlos las voces, los coros con Raúl, baterías con Jandro, es un
poco más costoso, pero la idea general, la verdad es que estoy muy satisfecho y
fue rodado una vez que salió. Pero sí que hubo muchos intentos, intentos en los
que no salía nada.
Vamos a preguntar por la parte de producción en los Chroma City
Studios del álbum, que si había sido también complejo el terminarlo, llevarlo
para adelante.
Pedro: Sí, el
problema es que veníamos de un disco, ‘Straight to Hell’, que para mí fue muy
top de sonido. Y había que superarse un poco. Por lo menos cambiar ese aire. Es
lioso, son temas complicados, hay mucho de orquestaciones, baterías súper
rápidas, súper complejas. Hay que meter horas, sobre todo para innovar. Algo
que digas, que no te suena igual que el disco anterior. Es tanto en producción
como en la composición.
Carlos: Habla mucho,
pero cuando está por ahí tocando sus cosas y grabando a sus grupos, cogiendo
sus setas o lo que sea, pues no, pero cuando se sienta y dice: Voy a hacer una
canción de Vhäldemar, voy a tocar algo guapo, pasa que no todos los días tienes
la inspiración de Dios, pero es lo que te digo: pasaron unos meses y yo un día,
mira este tema nuevo. A la noche me dijo, oye, tengo este otro que también
parece que está muy bien, hazte unas letras para grabarlos. Y al día siguiente,
mira, tengo otro, y en cinco días ya estaba el disco.
Pedro: En una semana seguido, de esto que te entra la inspiración.
Carlos: Sin dar
explicaciones, que no me daba tiempo ni abrir el tema. Estaba todo el día
trabajando, llegó y me encuentro aquí otras dos canciones. Dice, el sábado
vamos a grabarlo.
Pedro: Es lo que
estoy buscando ahora para nuestro octavo disco y todavía no ha llegado esa
inspiración. Hay un tema completamente hecho que rodaremos un videoclip.
Esperemos lanzarlo pronto. Y estoy esperando por la inspiración para los otros
nueve temas.
¿Estás esperando a que caiga así el flujo?
Pedro: Sí, porque lo
mismo que en ‘Sanctuary of Death’, sí que, sinceramente, me he sentado varias
veces, he hecho dos, tres temas y todos han ido a la basura. No me ha venido
nada que me sorprenda a mí mismo. Cuando hago una canción, me lo grabo, me lo
paso, luego voy con el móvil a la cama y si no me la escucho cuarenta veces es
que no me ha llegado a ese punto todavía, de fliparla y que esa te lleve a la
siguiente y a la siguiente. Es como una obra conjunta, y todavía no ha llegado
el momento.
Se descorcha el tapón, sale todo y fluye.
Pedro: Eso es.
Carlos: Te voy a
explicar yo, porque este tío no es un ser convencional. Esto lo voy a explicar
para la gente de los de pie en tierra. Yo no sé si vosotros conocéis a más gente
de este tipo. Yo, por suerte, en la vida, ya te digo que lo conozco hace muchos
años, y luego, pues no tengo por ahí muchos. Pero este hombre es de esa gente
que tiene ese don. Además, en el tema musical, que es lo que nos gusta porque,
esta gente funciona por inspiración y esa es la clave de la música. Si no
tienes un tío con inspiración, pues ahora mismo nos sentamos, tú y yo, y
hacemos una canción; y hacemos una puta mierda de canción. Canciones haces mil
y se hacen miles de discos, pero hay que tener esa inspiración para que esa
canción sea algo más. No algo igual o algo lo mismo.
Pedro: Aparte, se va
complicando, vas sacando discos, y ya tenemos setenta canciones. Coges la
guitarra y dices: A ver qué hago ahora. Y hay que hacer un riff. Que al final
son pocas notas, pero algo nuevo, que te llame y que digas realmente que es
nuevo y fresco y todo a la vez, es más complicado de lo que parece.
Lo estás explicando muy bien.
Pedro: Ahora mismo,
en esta entrevista, sí que he estado con una canción, porque tengo una rapidez
bestial, estoy toda la vida haciendo canciones a millones de personas, he
hecho, dos mil o tres mil, cuatro mil canciones. Y la podría hacer, pero hasta
que no me llega ese momento, no sé qué pasa, de dónde vendrán, no me valen a
mí. Te juro que he tirado ya tres o cuatro canciones que están guapas, las
buenas están, pero no, tiene que ser algo más. Vhäldemar para mí es algo súper
importante cuando hago un disco. Es como
mi alma, lo que quiero que escuche la gente es que flipen como yo, que digan,
madre mía, ¿qué es esto?, ¿de dónde sale esto? Te tiene que costar poner la
primera, que de las diez, todas puedan ser la primera, si no, no me vale,
porque luego no voy a querer escucharlo yo, entonces no. A día de hoy, pincho
el tercer disco, y me flipo, porque hay un trabajo fuerte. Hacer canciones por
canciones. Hay discos de gente de ahora que pongo, pero es que no puedes
escuchar ni quince segundos, ya empiezan con un riff que digo, pero este riff
es otra vez el mismo, pues no, hay que lucharlo.
Carlos: ¿Cuántos
grupos, incluso buenos e históricos, han vivido de una canción o de dos, o de
la primera? Y luego lo que decía Pedro, realmente yo tengo muchos discos, me
gusta la música, pero es que no quiero tener un vinilo de una persona que solo
pongo la primera canción y digo, joder, qué guapa, pero luego digo, lo demás es
insoportable. Eso no es un buen álbum, es una buena canción.
Pedro: que
normalmente se las hace otro tipo, la primera canción. Que eso es lo triste. Te
hacen el hit y luego ya metes borralla. Pero que no hay que hablar de eso. Nosotros
buscamos eso, que por lo menos digas, esto es un aire muy guapo y que flipe yo
el primero; y Carlos, que hago las canciones para él. Digo, esto sé que le
mola, le va a flipar. La verdad, que siempre está enfocado un poco a él y a mi
mujer también, que también quiero que le guste a ella. Es muy crítica conmigo. Lleva
muchos años conmigo, escuchando mogollón lo que hago y como me ponga un poco la
cara mala, digo, uy, por aquí no van los tiros.
Carlos: A mí siempre
me ha dicho que es para mí, eso de su mujer… [risas]
Pedro: Hay que
quedar bien.
Carlos: Yo juego con
eso. Cuando juego con la canción, tengo bastante oído crítico de heavy metal,
como suelo decir yo, y del verdadero sentimiento que llamamos, y si no me
transmite nada, digo, Pedrito, ¿qué has grabado aquí? Como un ser vulgar, como
cualquiera que pasa por ahí, que les veo todos los días, que ya no me motiva.
Si me toca alguna canción bonita o guapa, pues si no, ver a un tío tocar ahí
vulgarmente, como estoy acostumbrado.
Pedro: Por eso te
digo, en cuanto entra la inspiración, siempre salen seguidos los temas, súper
guapos, hay un feeling terrible. Así que esperemos que venga pronto porque sí
que queríamos empezar con este nuevo disco.
Mientras tanto, habéis lanzado la versión remasterizada de ‘The
Against All Kings’, material en directo que, por lo que sea, últimamente no se
estila mucho. El ‘Live at BEC’, para el 20 aniversario. ¿Qué significa para
vosotros mirar atrás y ver todo este legado?
Carlos: La verdad es que es la hostia por lo que hemos contado. Cuando nos juntamos este y yo, nuestro rollo era tener un grupo, tocar de puta madre y a ver si nos grababa alguien un disco, que en nuestra época grababa un disco, pero parece que ahora graba un disco cualquiera en su casa y lo saca mañana mismo. Que venga a un sello discográfico, que ponga dinero, incluso cuando aquello, que hoy en día no ponen un duro en nada y eso era la hostia, pero luego ya nos hemos ido acostumbrando a que sacábamos otro, que hemos tocado allí y allá, y ya parece que nos va impresionando menos estas cosas, que a mí siempre me molan, pero como has dicho tú, me quedo con el directo del ‘Live at BEC’, para nosotros fue un momento cumbre, justo habíamos sacado el disco después de la pandemia. Grabamos aquí en casa, en el BEC, un recinto de la hostia, aquí en Barakaldo, en nuestro pueblo, donde vino un montón de gente. Íbamos a editar en audio, como toda la vida, un disco en directo que creo que es un momento cumbre, que ahora parece que no se le ha dado mucha importancia, pero a nosotros nos ha llevado mucho tiempo, trabajo, ilusión. Creo que cuando un grupo llevaba cinco, seis, siete discos y lo suyo era sacar un directo con la recopilación de sus temas, que se vea el rollo, y luego lo hemos editado en DVD, que nos ha costado la vida, con todas las cámaras, que no era idea hacerlo, pero al final lo hemos querido hacer y estamos muy orgullosos. Creo que ese ha sido un momento en que miras atrás y tantos años de tocar aquí para allá, viajes, conciertos, y que lleguen esas cosas, pues para nosotros es muy importante. Luego la gente lo ve como, pues es uno más…
La culminación de una obra, yo creo que es lo que tú estás
explicando.
Carlos: Y lo que dice
Pedro, continuar. Y bueno, continuar no, que sacamos el disco este antes que el
directo, que era anterior. Pero pues eso nos.Como no sabíamos muy bien lo que
íbamos a hacer, no sé qué.
Vuestro estilo mezcla metal clásico, power metal épico,
influencias de los grandes, ¿cómo definiríais ahora vuestro sonido ahora, en el
2026?
Carlos: Heavy metal,
heavy metal.
Pedro: Creo que es
todo lo bueno del heavy metal, unos riffs súper cañeros, voces muy potentes,
coros épicos, solazos. Lo que más me gusta de todos los grandes, pues yo creo
que lo unes y ahí sale lo que es Vhäldemar. Todo momento a momento de cada
canción, siempre tiene que ser lo más explosivo que se pueda y todo lo que
quepa ahí.
Carlos, tu voz, que es uno de los sellos distintivos de Vhäldemar,
¿cuidas de alguna manera, después de tantos años, las cuerdas vocales? ¿Haces
algo?
Pedro: Sí, hombre,
sí que las cuida bien, bebiendo whisky [risas].
Eso ya lo sabemos [risas], pero quiero decir: ¿haces algo, o nada
de nada?
Carlos: La gente se
piensa que yo voy ahí en el Ferrari, ahí por la parte de atrás, entro, y me
echo unos tragos y luego me voy al jacuzzi y descanso [tono irónico]. Hay que
cuidarse un poco, y cuando grabas o cuando los días de bolo, hay que estar un
poco callado, no puedes estar ahí hablando con todo el mundo y bebiendo frío.
Pedro: Nos quita el
aire acondicionado en la furgoneta, nos lleva ahí a cincuenta grados… [risas]
Carlos: A esta gente
le da igual, si cambia las cuerdas, y hala, venga. Pero es que tengo frío, ya
me tengo que poner la chaqueta. Lo mejor, lo más importante es leche con miel.
Hay algo que a mí también siempre me interesa mucho por el tema
del diseño: el tema de vuestras portadas, que tienen ese arte épico, guerreros,
fantasía. ¿Quién es el encargado del arte visual de la banda?
Pedro: Hemos ido
cambiando. Hemos tenido tres o cuatro. Empezamos con un… Cuenta la historia,
Carlos.
Carlos: El primer
disco y el segundo, los hizo Jean-Pascal Fournier. En aquellos años, como
estamos en el sello Arise, pues trabajaba para Manowar, para Avantasia, para
Edguy y un montón de grupos de estos. Nos lo ofrecieron, nos hizo algún boceto,
nos moló, y resulta que luego nos hemos enterado que hace unos años mató a su
padre con una flecha, a ballestazos, en la cabeza. Para el próximo disco, yo lo
dije de vacile, pero igual tampoco está tan mal en cuanto a dibujar. Y si está
en la cárcel, podríamos decir a ver si nos hace algo para un disco nuevo
después de tantos años. Luego hemos ido cambiando, nos vienen nuestras ideas y
el tercer disco fue una locura. El otro ya trabajamos con el bajista nuestro
que teníamos antes, que también se dedicaba a eso. Y los últimos años estamos
con un hombre que ahora no me va a venir el nombre.
Pedro: Su sello es como
Dark Groove, o algo así, es un tío muy bueno. La verdad, que las dos últimas
portadas, yo creo que de las más guapas. En ‘Straight to Hell’ me encantó la
portada y la de ‘Sanctuary of Hell’ está muy bien. Creo que seguiremos
trabajando con él, ya veremos.
Uno de los lemas característicos de la banda es el famoso ‘A
Muerte’, que todos los fans pronuncian y abanderan en los conciertos y lo
cantan y lo gritan, ¿Dónde nace esa expresión?
Pedro: A muerte es
nuestra filosofía de vida, ya no solo de Vhäldemar. A muerte, hagas lo que
hagas, a tope con todo. No hagas nada a medias tintas. Si lo haces, hazlo bien.
Si te vas a poner con lo que quieras, pues a muerte tienes que ir. Es el lema. Nosotros
hacemos discos de puta madre, salimos al escenario a muerte, Haya mil
quinientas, haya veinte mil, haya cien tipos. Lo damos todo y vamos a sudar la
camiseta y a muerte.
Filosofía de vida.
¿Habéis compartido el escenario con incontables bandas nacionales
e internacionales. Tendréis miles de recuerdos. ¿Qué concierto, o momento,
recordáis como memorable, único y entrañable?
Pedro: Cuando tocamos
de telonero de Dio, eso fue terrible, poco antes de morir. Creo que fue en Puentelarreina.
Bajó a nuestro camerino, se arrodilló el tío, fue un momento grandioso. Pasamos
la noche con el guitarrista, con Doug Aldrich, se quedó en nuestro camerino. Era
más joven y nosotros éramos muy desfasados, y estuvo toda la noche con nosotros
bebiendo garimbas. Fue una noche, la recuerdo minuto a minuto. Luego, ver a Dio,
se saltó la luz y cantó a pelo el tío durante 30 segundos. No paró y se le oía
en toda la sala sin ningún tipo de microfonía. Eso fue glorioso, creo que es lo
que más recuerdo. Ha habido muchos momentos muy guapos. Carlos te podrá contar
alguno más.
Carlos: Sí, yo de ese
día también me acuerdo porque era justo mi cumpleaños, un 28 de septiembre, por
no sé si sería en 2003 o 2004, y fue una cosa muy bonita. Se portó con nosotros
de puta madre, estuvo con nosotros, bajó a darnos la enhorabuena y luego ya se
quedó con nosotros. Luego hemos compartido con muchas bandas, lo que pasa es
que yo no sé relacionarme con la gente. Hemos tocado con Maiden, por ejemplo, y
yo no quise ni acercarme al bajista. Está muy bien poder haber compartido
escenarios, festivales con grandes bandas.
Pedro: Imagínate
tocar para quince mil, veinte mil tíos, se te pone la piel de gallina, pero lo
mismo que he dicho al principio: si hay cuatrocientos tíos, trescientos, cien,
lo que haya, Vhäldemar siempre va a ir a muerte.
Vamos a ir acercándonos ya a hablar del festival. Para alguien
que no os haya visto todavía en directo, ¿cómo os podéis vender a esa gente que
pueda dudar en asistir al evento?
Carlos: ¿Pero tú eres
heavy?, ¿te gusta el heavy? ¿Pero de hace cuánto?, ¿no nos conoces?, ¿no nos
has escuchado?, ¿no nos has ido a ver nunca?, ¿tú dónde has estado metido? Ese
es el problema, yo no tengo que decirle nada a nadie. Yo creo que nos suele
conocer la gente, para bien o para mal. ¿Qué a mí no me gustan?, que a mí me
gustan; les he visto una vez; les he visto cuatro; les vi en un festival; no me
hizo gracia; el guitarrista era un borracho [risas], yo qué sé, tienes tu
opinión, ¿pero que tenga que convencer a alguien de que venga a un concierto
nuestro? Para eso ya no estamos. Yo antes le vendía la maqueta a mi abuela, que
tenía ochenta y tantos años, porque me daba quinientas pelas y para el grupo, y
venía mi abuela, te compro dos; que no, abuela, que con una vale, ya has
colaborado. Y ahora no voy a vender mi disco a nadie. Si quieres te traigo un
CD, pero yo no me dedico a vender CDs a los amigos, como antes ni nada; el que
quiera que vaya, que lo compre, o que vaya al concierto, ya somos mayores para
esto. Yo creo que tiene que venir el que tenga que venir. A ver, sí que te da
envidia que ves a un subnormal y le van a ver veinte mil personas y podrían
esos veinte mil gilipollas un día, vienen y también llenan un estadio para
nosotros, pero luego, en el fondo, digo, si les han comprado, ¿de qué me sirve?,
¿qué queréis?, ¿qué os de cincuenta euros para que vengáis al concierto y me
llenéis el pabellón? Pues si me toca la lotería igual. Lo pienso.
¿Vais a sorprendernos con alguna cosilla nueva el día del
festival?, ¿o vais a hacer el set habitual de la banda?, ¿alguna cosilla que
estrenaréis?
Pedro: Tenemos mogollón
de canciones, pues alguna siempre solemos cambiar, pero nuevo material no hay.
Con setenta u ochenta canciones que tenemos, pues seguimos tocando siempre cinco
o seis temas del nuevo disco, que seguimos presentando. Luego ya a por los
temas míticos, que son lo que está esperando la gente. Y luego, partes del show
que vete tú a saber lo que puede pasar.
Carlos: En cuanto al
repertorio, no solemos volvernos muy locos, porque ya te digo que tenemos un
repertorio amplio y para tocar dos horas o dos horas y media, y pues si luego
nos dejan hora y media, pues ya hay que andar quitando esta, quitando la otra,
pero luego sí que nos gusta que el concierto sea algo más que un show de un grupo
de heavy metal. Salimos a disfrutar, a pasárnoslo bien. Y me da igual tocar una
canción más, que una menos, que tocar esta antes, que ahora lo que sea, porque si
ya nos habéis visto alguna vez, sabéis que esto de ir aquí con el guion, aquí
escrito y la misma broma y la misma chorrada todos los días, pues no sé. La
mayoría de los grupos sí que es una calcomanía y parece que no, pero nosotros
estamos ese día allí y lo que hemos vacilado ese día, de allí sale, y cada
concierto tiene que ser especial, tiene que ser de allí, de ese sitio, de esa
ciudad, contar cosas de donde hemos estado y que pase lo que tenga que pasar. Ese
día tiene que ser, es el último día, ese último concierto tiene que ser el
mejor que hemos dado. Y salir con la mentalidad de ‘¡ah, qué concierto! Me lo he
pasado mejor que nunca’. Hemos tocado para doscientas personas que valen más
que siete mil. Y hemos tocado también para siete mil, y es muy bonito salir a
un festival, hay un montón de borrachos, que llevan tres días sin lavarse y que
se vean a todos los grupos que pasen por allí. Si pasa mi abuela por ahí y se
sube, también están los siete mil viéndola [risas]. Y en una sala, esos trescientos
han pagado su entrada y se han cogido el autobús, el coche y no sé qué, solo
para ir a ver a Vhäldemar, sin teloneros y sin nada, y no ha venido ni mi primo
que vive ahí hace cinco años, y entonces los que hay ahí son fans. Tengo el
recuerdo del otro día que tocamos en Valladolid, hace una semana, y creo que
fue de los mejores conciertos que hemos dado, y te puedo decir que no era una
sala muy grande y no estaba lleno, pero el ambiente era de trecientos
espartanos.
Pedro: La gente lo disfrutó que flipas.
Carlos: Que muchas
veces hay que estar ahí peleando con la gente. Venga, animaos, que parece que… Venga,
tómate un trago y calentamos.
Pedro: Vamos, eran
muy, muy fans, la verdad que la gente Valladolid, muy de puta madre el otro
día. Esperemos que en Vigo estén ¡A muerte!
Bueno, eso esperamos. Nosotros os hemos visto en directo y es una
auténtica gozada, una auténtica maravilla. Muchas de las personas que leerán y
después verán en nuestro canal de YouTube esta entrevista son fans de
Vhäldemar, los han visto y os animamos a que vengáis otra vez a ver a la banda.
Estuvisteis hace dos años por aquí y fue un conciertazo, una noche inolvidable.
Ya sabéis el motivo de la entrevista, el 7 de noviembre es el Metal Nostrum Fest V, aparte de nuestros dos invitados de hoy, que son Vhäldemar, va
a estar Lapsus Mentis, que es una banda local que hace thrash metal, y van a
estar los bercianos Black Bomber, que es una banda que hace un heavy metal
punkizado, y es un espectáculo en directo. Ahora es el momento de promoción del
festival. Es un cartelazo y de verdad que animamos a toda la gente de Vigo a
que se acerque a disfrutar de esa noche con nosotros, la noche del 7 de
noviembre en la sala Masterclub, que va a ser una noche inolvidable.
Tenemos el diseño de tres bandas precisamente para que tampoco
acabe excesivamente tarde, que las bandas tengan tiempo suficiente cada una de
ellas para tocar su repertorio, no andar con prisas. Va a ser una noche que
todo el mundo va a tocar el tiempo que quiera, se va a disfrutar, y de verdad
que pedimos a la gente que venga y que nos apoye en este Metal Nostrum Fest V.
Entradas anticipadas a quince euros, el día del evento estarán a veinte
en taquilla. Hay una opción ‘fila cero’ también, que son cinco euros para quien
no pueda ir, pero quiera colaborar y no da derecho a asistir al evento, pero sí
acolaborar en lo que es el presupuesto del festival.
Dicho esto en cuanto a la promoción del evento, continuamos, que
estamos ya en la parte final de la entrevista. Vamos a ir acabando, vamos a
cortar un poquito porque si no esto sería eterno. Estaríamos hablando dos horas
con nuestros invitados, pero hay que acortar. Además, que todo lo que contáis, yo
estaría más tiempo escuchándoos las historias.
Carlos: Es que mola
también. A mí me gusta que seáis entrevistadores que dejéis hablar a la gente.
Que hay gente que siempre quiere hacer más preguntas, como más cortas, para
preguntar más cosas y preguntan la misma chorrada de siempre. Pero contar un
poco, estas cosas que hay detrás, y conocer al grupo, y así son los conciertos,
y así va a estar ese día lleno, habéis puesto la entrada muy barata, yo creo.
Va ser una fiesta terrible porque en Galicia hay muy buena gente. A mí no me
gusta ir a muchos sitios, la verdad. La gente no lo sabe, pero lo digo muchas
veces: no me gusta casi nadie, de gente, ni lugares, ni ciudades, ni pueblos
[risas]. No tengo nada en contra, siempre me ha ido bastante bien. Está muy
lejos, está bien y me cae bien la gente de allí. No vamos muchas veces. Yo
creo, además, que otras veces, hemos estado por aquí por Valladolid y hemos
estado cincuenta mil veces ya, pero a Galicia no hemos ido tanto y creo que va
a estar muy bien. La última vez tengo un recuerdo terrible y esta vez creo que
va a ser terrible. O sea, preparaos
Pedro: Sí, porque
esto va a ser una buena batalla, una batalla muy grande.
Calos: No estáis
acostumbrados a esas cosas, cuidado.
Antes de pasar al cuestionario, simplemente preguntaros con toda
la veteranía que ya tenéis dentro del mundillo del Heavy Metal, ¿qué consejo le
daríais a unos jóvenes, a una banda joven que está empezando ahora y que quiera
meterse en el mundo de la escena metalera española?
Carlos: Es difícil
porque para empezar hay pocas bandas jóvenes, poco público joven. El más joven,
siempre por donde voy, soy yo. Yo soy más joven, la verdad que esto está un
poco decaído, pero sí que cuando ves a gente joven, aunque sea en festivales o
conciertos o gente que va con la chavalería pues animarles a que sientan la
música que les mole, que la disfruten y que se diviertan. Lo primero es que se
diviertan, que la pasen bien
Pedro: Como dice nuestro
lema, si lo haces, hazlo bien. También preocúpate del rollo personal, tócate
bien el instrumento, no hagas el gandul, porque luego cuatro tíos que no hagan
eso, pues se montan un cristo. Está muy bien la chupa de cuero, pero hay que
meter caña, hay que ensayar en casa y tocar; hay que ir bien de metrónomo y
darle leña.
Carlos: Sí,
disfrutando. Nosotros así hemos aprendido, ensayando, practicando y tocando
muchas horas.
Pedro: Te tiene que gustar. Si no te gusta, déjalo, porque son horas y horas que las tienes que disfrutar, si no, no lo vas a meter, porque si te gustara a tope, has metido horas y se ve que dominas tu instrumento y la gente lo ve. Haces disfrutar en los conciertos como lo que estás disfrutando tú. Yo hay días que digo, ‘pero ya se ha acabado, ¿por qué?’ Seguiría otras dos horas, si el cuerpo aguanta, claro.
Para terminar, te vamos a hacer el cuestionario rápido, Metal
Nostrum que hacemos a todos nuestros invitados. En esta ocasión solo a Carlos,
pues Pedro Ya se sometió a él en la temporada pasada.
Una banda que te gustaba, pero ya no te gusta: Hostias,
paso palabra [risas]. Es muy difícil eso que me has preguntado. Normalmente las
que me han gustado siempre, siempre me han gustado. Raro es alguna que me haya
gustado, es que no me gusten sus discos últimos ni nada.
Una banda sobrevalorada: Metallica.
¿E infravalorada? Savatage.
Una banda que amas: Manowar.
Una banda de culto: Uli Jon Roth y todas sus bandas y
su historia.
Una banda que podrías escuchar una y otra vez: Yngwie
Malsteem.
Una banda o solista que te hizo enamorarte de la música: Yngwie
Malmsteem
Una banda que cambió tu vida: Manowar, Gamma Ray.
Un placer culposo, es decir, alguna banda o artista que nadie
pensaría que te gusta: Mucho blues y rock and roll. Bob Dylan, Bruce Springsteen, estas
cosas que la gente dice: ¿Pero es eso? Soy súper fan.
¿Cuál es el disco más imprescindible en tu colección? Puede
ser incluso el ‘Fighting the World’, diría yo, pero vamos, ya te digo que no escogería
uno, el ‘Marching Out’ en Yngwie Malmsteem,
que fue el primero que tuve. El de Gamma Ray ‘Heading for Tomorrow’. Los ‘Keepers’
de Halloween. El ‘Seven son’ de Iron Maiden, fue el primero que escuché de cada
grupo, y el ‘Appetite for destruction’ de los Guns N' Roses.
Una banda que te faltó ver en vivo y te hubiera gustado: He
tenido suerte, la verdad, que los que más me han gustado les he visto. Me
hubiera gustado Savatage.
Una banda fetiche: Dio.
Una banda quita penas: Los Suaves.
El mejor disco o banda que has escuchado en los últimos doce
meses: ‘40 peldaños’ de Leize, la última reedición que han sacado porque
vienen unos temas viejos grabados de nuevo y unos temas nuevos.
Carlos, ha sido un verdadero placer esta charla con Pedro y
contigo.
Carlos: Os lo
agradecemos de corazón, que nos hayáis dedicado un poquito de tiempo para
conocernos más, hablar de la banda, hablar del festival y nada, os deseamos lo
mejor y nos vemos el día 7 de noviembre aquí en Vigo, en la sala Masterclub.
Gracias a vosotros por querer saber algo de nosotros que poca gente quiere. Yo no suelo quedarme con las caras de la gente y los nombres menos. Pero, como no se ha encendido el teléfono he vuelto a las dos caras, digo, a estos dos tipos los conozco, a estos los he visto, estos son fans del grupo. Porque cuando me quedo con una cara, es porque lo he visto disfrutar, lo he visto de cerca y me he visto que ha venido a ver al grupo. Y por lo menos que se lo ha pasado bien. Luego, lo que decimos cada uno: pues, oye, este compro todos los discos, este les iré a ver siempre que pueda, estos no, pero todo vale, todo lo que sucede. Y esperemos pasarla ahí muy bien. Allí nos veremos y echaremos unas risas.
Recordad: 7 de noviembre, Sala Master Club Vigo, Vhäldemar, Black
Bomber, Lapsus Mentis, Festival Metal Nostrum, quinta edición, no os lo perdáis.
Lo dicho, Carlos, un placer. Muchas gracias, buenas noches y nos
vemos en Vigo próximamente. ¡A muerte!






