Texto de Tony Torres (guitarra de Malditos Pendejos y la Five Strings Band)
Hay discos que marcan una época, y otros que te parten la cabeza en dos. Ride the Lightning es de los que cubren los dos ejemplos.
Todo el mundo habla de Kill ‘Em All como el inicio de algo grande, y lo es. Pero siendo sinceros, ahí Metallica aún eran una banda con hambre, velocidad y mala leche, sin más. El golpe real, el que me hace girar la cabeza, llegó con Ride the Lightning.
Recuerdo escuchar Kill ‘Em All y quedarme frío. No conecté. Se quedó en una estantería cogiendo polvo. Pero entonces cayó Ride the Lightning en mis manos y ahí sí. Ahí había algo diferente. Ya no era solo caña y velocidad: había oscuridad, melodía, intención. Canciones que respiraban, que te llevaban y no me soltaban. Esto ya jugaba en otra liga.
Con cuatro duros y muchas ideas, parieron un disco que suena a todo lo que el thrash podía ser, y a lo que aún no sabía que podía llegar a ser. Y sí, mucho de eso pasa por Cliff Burton. No era un bajista al uso. Era el tipo raro, el que escuchaba de todo, el que proponía cosas donde nadie más las veía o eso contaban. Pero tampoco nos engañemos: aquí todos estaban enchufados. Esto no es el disco de uno, es el momento en que cuatro tíos conectaron y todo les encajó.
El álbum no tiene descanso. Da igual por dónde lo cojas. Incluso “Escape”, que ellos mismos han querido enterrar, sigue teniendo más alma que la mayoría de cosas que hicieron después. Y luego están los himnos: “For Whom the Bell Tolls”, “Fade to Black”, “Creeping Death”, “Fight Fire with Fire” que no son canciones, son golpes en la mesa.
Para mí, este es el disco. Sí, Master of Puppets es intocable, perfecto, lo que quieras, pero Ride the Lightning tiene algo más peligroso, magia. De esa que no se puede repetir ni fabricar, solo sale si estás tocado por las musas y Metallica en ese momento lo estaban.
Y por eso jode tanto ver en qué se ha convertido la banda con los años. Ya no hay riesgo. Ya no hay hambre. Todo suena medido, controlado, correcto. Siguen mirando atrás, intentando reconectar con aquello, diciendo una y otra vez que vuelven a sus raíces, pero no, eso no vuelve, ya no está, posiblemente ser empresario antes que músico lleva a esas cosas.
Porque hay momentos que no se repiten.
Y discos como este pasan una vez y ya está.
Por esto Metallica siempre tendrá mi admiración y vuelvo al principio cuando quiero recordarlos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario