Resurrection Fest, Viveiro.
Jornada 1, 01/07/2026
Sabaton + Testament + Lasttrain +
The Scracth + TSS + Aneuma + Crowded + Black Maracas

Un año más, y ya van tres
seguidos, nos acercamos a las Highlands de Lugo para asistir al festival del
metal por excelencia de la península ibérica, veintiún años y este evento sigue
creciendo, con un impacto directo en la comarca de ciento diez millones de
euros y unas cifras record de asistentes con ciento cuarenta mil entre las
cuatro jornadas rozando la venta total del papel. Todo esto tiene un pero, y es
que el festival puede llegar a cavar su propia tumba sino se pone un poco de
freno en este ansía de cifras. Hemos notado un cambio sustancial en cuanto a la
actitud de cierta parte del público en cuanto a saber estar y tolerancia,
demasiados ‘personajes’ viviendo permanentemente del selfi sin importarles
quien tocaba o dejaba de tocar en el escenario, ‘lo importante es que me vean
allí, y me vean con gente’. Quizá sea la misma tendencia de los últimos años,
pero en esta ocasión se ha hecho más patente que nunca, y suponemos que se debe
a las fechas escogidas para su celebración. Dicho esto, apenas hay cambios en
la configuración del recinto, siguen los cuatro escenarios y las innumerables
bandas que los pueblan durante jornadas maratonianas con algunos horarios que
no fueron bien comprendidos. Pero vamos al lío, y estas fueron nuestras bandas
elegidas por esta publicación para abrir esta edición.

Crowded, en el Chaos Stage,
iniciaban el día, entre los nervios de los debutantes y que algunos ajustes en
el sonido, sobre todo de la batería, no eran los más adecuados. Buena actitud
sobre el escenario, pero demasiado tensos como para soltarse un poco más, el
entorno puede amedrentar al más pintado, pero no debes dejar que se te note.
Por lo demás, una buena banda y además con proyección y tiempo para conseguir
grandes cosas.

Para abrir en el Ritual Stage,
Aneuma fueron los elegidos y nosotros estuvimos allí para comprobarlo. Tampoco tuvieron la mejor
de las suertes con el sonido por culpa de la gran ventolera que se levantó
mientras actuaban, pero he de decir que desde mi posición no se apreció tanto,
sí que es cierto que a veces cuanto más cerca, mejor se escucha. Salieron a
comerse el escenario y se les quedó pequeño a pesar de lo corto del repertorio,
una pena, pero súper intenso sin dejar tiempo entre canción y canción para
recuperar el aliento. Siguen siendo una gran baza del metal nacional que no
debe quedarse en el limbo y obtener el reconocimiento que se merecen.

Nuestra intención era continuar
con Man With a Mission y President, pero la negativa de ambas bandas a que les tomáramos
imágenes profesionales, cosa incomprensible a estás alturas de la historia, decidimos darnos un paseo por el Desert Stage. Allí
Black Maracas trataban de rehacerse a la multitud de problemas técnicos que
sufrían. Su rock psicodélico tipo años setenta se quedó diluido entre dichos
problemas, por lo que no podemos valorar más que su entrega para que el público
disfrutase y que pintan buenas maneras, pero quedará para comprobar la próxima
vez que podamos.
Continuamos después de un breve
descanso en el Chaos Stage con The Scratch, una propuesta de música tradicional
irlandesa tocada a su propia manera, rozando en ciertos momentos el heavy
metal, pero sin llegar a abrazarlo del todo. Propuesta muy original en cuanto a
su manera de tocar los instrumentos, que os emplazamos a ver en cuanto podáis,
que nos encantó.
La intensidad de Last Train desde
luego no dejó indiferente a nadie, los conocieran o no. Capaces de pasar de la
euforia a la depresión en tan solo una afinación, llenaron el Desert Stage de
desesperación por una vida llena de emociones intensas haciendo de su actuación
una catarsis para su cantante que desplegó todo un repertorio cautivador de
principio a fin. Un gran descubrimiento, de esos que casi siempre se producen
en el escenario más alejado del recinto, el Desert Stage.
Y así nos pasamos por primera vez
por el Main Stage para ver que nos podría ofrecer Sabaton, que no fue otra cosa
que algo que sonaba demasiado perfecto para ser cierto, cosa en la que no
quiero entrar, pero tampoco su propuesta de Power metal histórico-bélico acabó
de engancharnos. Es cierto que el espectáculo de los suecos fue grandioso, pero
después de una hora, empezó a hacerse un poco cargante.
Acabamos la jornada en un horario
intempestivo en el Ritual Stage de la mano de Testament, que no hicieron otra
cosa que dar el mejor concierto del día, de entre los grandes, pero en un
horario que bien podría haber sido otro. La banda californiana salió a por
todas y se las llevaron de calle, quizás es el escenario se les quedó un tanto
pequeño, pero ellos supieron aprovecharlo a su favor para repartir buen thrash
y un gran espectáculo que nos dejó con ganas de aún más.
La primera jornada no dio para más, pero tampoco para menos, grandes actuaciones, buenas actuaciones y alguna para olvidar, pero eso es lo que tiene un festival de este tipo, que no siempre aciertas en tus elecciones, pero te ayuda a descubrir nuevoas propuestas. De vuelta a nuestra base, recordamos lo lejos que tuvimos que dejar el coche, para pedir a la organización que haga un poquito más en lo referente a este tema, sobre todo para los medios que tenemos que cargar con equipo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario